
Editar no es generar
IA para quitar ropa: qué le hace de verdad a la foto
Una IA para quitar ropa no arma una imagen de cero: edita la que recibe. Son dos procesos técnicos distintos, aparecen mezclados en los resultados de búsqueda y no dejan lo mismo atrás.
Respuesta corta
Una IA para quitar ropa no arma una imagen nueva desde cero: toma la foto que le mandás, marca un área, la vuelve a dibujar y te devuelve el archivo terminado en la misma pestaña. Sale entre 0,005 y 0,30 dólares por imagen según el servicio y el paquete, tarda minutos y no hay nada que instalar.
Acá está qué hace el software con la foto, qué entra en ese precio, dónde conviene repetir el intento y con cuál empezar. El catálogo entero está en la portada, con los servicios DeepNude activos y sus tarifas.
De la foto al archivo
Qué hace una IA para quitar ropa con la foto, paso a paso
Cuatro movimientos, todos del lado del servidor. Entre que mandás el archivo y lo bajás terminado no hay nada que configurar.
Se marca el área
El servicio detecta la silueta solo y delimita la zona que va a reemplazar. Todo lo que queda afuera —cara, fondo, manos— no se toca y llega igual al resultado.
Se dibuja de nuevo
Adentro de esa zona el modelo dibuja desde cero, guiándose por los píxeles de alrededor. Por eso el resultado combina con la luz y el tono de la foto original en lugar de parecer un recorte pegado.
Se funden los bordes
El límite se difumina y se igualan el tono de piel y la dirección de la luz. Es el paso que hace que todo se lea como una sola toma, y el que más cambia entre un servicio y otro.
Vuelve el archivo
El resultado aparece en la misma pestaña, listo para descargar, con el mismo encuadre y el mismo fondo que mandaste. Queda además en el historial de la cuenta: vaciarlo a mano lleva un minuto y es la única parte del recorrido que depende de vos.
La unidad que se cobra
Qué entra en el precio de cada corrida
Lo que se paga no es la foto sino la corrida sobre ella, y eso decide las tres cuentas de abajo.
Lo que acepta la entrada
Los límites son de formato y de peso, nunca de equipo: el cálculo corre en una placa de centro de datos y tu máquina solo manda y recibe.
- Deep Undress toma JPG, PNG, WebP y BMP; Undresswith, JPG, PNG, WebP y AVIF. Los dos ponen el tope en 20 MB por imagen.
- La salida hereda la nitidez de la entrada, así que una toma de cerca ahorra corridas. La lista de los que trabajan enteros en una pestaña está en la guía de los que no piden descarga.
Lo que se descuenta por intento
Cada corrida se cobra entera, salga como salga, y el segundo intento no corrige al primero: lo reemplaza.
- Ainudez lo escribe en su tarifa incluso para el retoque de una cara; Undresswith vuelve a cobrar entre 100 y 110 gemas.
- Las primeras corridas pueden salir del crédito que acreditan al abrir la cuenta: las tres condiciones del crédito de entrada.
Lo que cambia con el video
Un clip no es una foto larga: cada cuadro es una corrida aparte y el precio salta de escala. Cinco de los seis lo aceptan y cuatro publican qué cobran.
- Ainudez pide 300 créditos por un clip de siete segundos en 720p; Deep Undress acepta MP4 y MOV por debajo de 50 MB.
- La cuenta completa está en lo que cobra cada segundo de clip.
Dónde mirar el resultado
Qué sale parejo de una sola pasada y qué conviene repetir
El resultado de sacar la ropa de una foto con IA depende más de la toma de origen que del servicio: el motor trabaja fino en superficies grandes y limpias y pide una segunda corrida cuando el borde del área tiene estructura. Elegir bien la foto de origen ahorra más plata que elegir el paquete.
Hay un patrón y se repite en los seis servicios: donde el área marcada toca una superficie grande y pareja, el resultado sale de una sola corrida; donde toca algo con estructura —una tira, un estampado, un anillo—, el borde queda a la vista apenas ampliás la imagen. Elegir una toma de la columna izquierda en vez de una de la derecha cambia el gasto real de la sesión más que cualquier descuento por volumen.
Sale parejo
- Una sola persona en el cuadro, de frente y con el cuerpo entero adentro del encuadre.
- Luz pareja, sin sombras duras cruzando el torso.
- Ropa lisa y de caída simple, sin encaje ni transparencias.
- Foto de origen nítida: el resultado nunca sale más definido que la entrada.
- Fondo tranquilo, sin objetos pegados al contorno del cuerpo.
Pedí otra pasada
- Bandoleras, tiras de mochila, pelo largo o brazos cruzados: todo lo que cruza el contorno.
- Rayas, cuadros y estampados, que quedan cortados justo en el límite.
- Tatuajes, lunares y cicatrices, que el modelo no tiene forma de conocer.
- Manos, anillos y pulseras cerca del área marcada.
- Más de una persona en la toma, o un cuerpo cortado por el borde de la foto.
Ningún servicio del catálogo cobra aparte por la segunda corrida ni la regala: se descuenta como una pieza nueva. Qué motor hay detrás de cada uno está en dónde se nota el borde y por qué, y de dónde viene el nombre que todos usan, en la historia del programa original.
Antes de cargar saldo
Seis comprobaciones que evitan el gasto de más
Seis pasos en orden, ninguno de más de un minuto. Con los seis hechos ya sabés cuánto vas a pagar, con qué y qué pasa si algo sale mal.
- Mirá el costo por pieza, no el del paquete. Dividí el importe por la cantidad de imágenes que rinde: 9,99 dólares y 33 piezas son 0,30 cada una, y ese es el número que se compara.
- Contá tres intentos por pieza, no uno. Cada corrida se descuenta entera, salga como salga, y casi nadie se queda con el primero.
- Fijate con qué se paga. Con tarjeta queda el banco como tercero al que reclamarle; en criptomoneda, no. Quién acepta qué está renglón por renglón en la comparación de las seis apps.
- Sumá la conversión. Todas las tarifas van en dólares: agregale la cotización del día y las percepciones de tu banco antes de decidir el paquete.
- Entrá por la dirección correcta. Los seis del catálogo abren en el navegador y no reparten instaladores; un sitio que cobra por un ejecutable con este nombre está vendiendo otra cosa: cómo se reconocen los dominios que copian el nombre.
- Decidí desde qué equipo entrás. Los seis rinden igual en el navegador del teléfono y no dejan nada instalado; uno solo reparte además aplicación propia, y se baja desde su sitio: qué suma una aplicación instalada.